Borrador del Libro: "Desde los Sentimientos a la Conciencia de ser Profesora"

Actualizado: ene 15

Las emociones se refieren a la vida de un organismo, a su cuerpo para ser precisos, y su papel es ayudar al organismo a conservarla.

(Damasio, 2000: 67)


Este libro se desarrolla con la intención de acercarse a la comprensión de los sentimientos y de las emociones que viven los/as docentes durante su labor pedagógica, en la sala de clases y fuera de ella también, ya que la Pedagogía no se deja una vez terminada, sino que paradójicamente allí es donde comienza. ¿Qué emociones provocaron en el/a docente la última clase, por ejemplo?, ¿Cuáles fueron los sentimientos que tuvo antes?, o ¿bajo cuáles emociones la planificó?, ¿Qué consciencia tiene de ello?


Es clara la importancia de las emociones en el proceso de enseñanza aprendizaje, ambos actores, docentes y estudiantes, se encuentran sumergidos y compartiendo, quiéranlo o no, sus estados emocionales en aquel ambiente. Sentimientos que progresivamente van dando la oportunidad de un darse cuenta, de una “realidad sentida”, de la conciencia de a su vez, estar siendo.


Las ideas vertidas en este texto provienen principalmente de varias investigaciones realizadas en el ámbito de las emociones, sentimientos y sus diferentes manifestaciones según el contexto en que son provocadas, sin embargo principalmente provienen de la tesis doctoral realizada sobre la necesidad de comprender el significado que le otorgan las/os docentes al ambiente emocional y su relación con los procesos de aprendizajes de sus estudiantes.


Así, estas páginas se enfocarán principalmente, en la comprensión e interpretación del significado que le otorgan las/os docentes a éste ambiente que se desarrolla en su práctica pedagógica, y comunicar cuáles han sido las dificultades que han tenido para desarrollarlo, y a modo de síntesis práctica del texto, aventura a presentar una serie de claves para desarrollar un ambiente emocional propicio para la enseñanza y el aprendizaje en la sala de clases.


A este respecto se pueden elaborar algunas interrogantes para iniciar; el/a docente en su planificación de aula, ¿Se preocupa por el desarrollo de un ambiente emocional propicio para el aprendizaje? ¿Posee algún tipo de formación respecto de esta dimensión?; de manera específica: ¿Cuáles son las dificultades que sienten las/os profesores, para tener un ambiente emocional adecuado? ¿Qué significado le dan a sus estados emocionales en su práctica pedagógica? ¿De qué manera utilizan las emociones como estrategia pedagógica? ¿Cuáles serían las claves para mantener un ambiente emocional favorable en la sala de clases? Dar respuesta a estas y otras preguntas similares resulta una tarea nada sencilla.


Las emociones tienen distintas acepciones según la disciplina en la cual se fecundan, para tener una mejor definición de un concepto tan amplio se desarrollan desde distintas perspectivas en que cada una irá aportando a una mejor comprensión del término. Así, desde la visión de Maturana, señala que biológicamente “las distintas emociones que distinguimos en el vivir cotidiano, corresponden a distintos dominios de acciones relacionales. En síntesis, lo que se distingue en la vida cotidiana como emociones, son distintas dinámicas relacionales o distintas clases de conductas relacionales” (Maturana, 2002: 47).


Según el punto de vista neurológico, de acuerdo a Damasio; las emociones son procesos determinados biológicamente, que dependen de dispositivos encefálicos dispuestos de manera innata y establecida durante una dilatada historia evolutiva. “Estos dispositivos utilizan un conjunto bastante restringido de regiones subcorticales, comenzando en el ámbito del tronco del encéfalo, ascendiendo hasta el cerebro. Hasta ahora se sabe que los dispositivos se desencadenan automáticamente sin deliberación consiente” (Damasio, 2002: 68).


En éste ámbito pedagógico, están las necesidades del docente que son las fuentes intrínsecas de su motivación como tal. Si efectivamente el docente esta en esa relación de confianza y seguridad, él o ella podrán expresar sus necesidades como personas y como docentes. Sus necesidades están ligadas a sus estudiantes, la principal necesidad es que sus estudiantes aprendan, que puedan desarrollarse como buenas personas, su necesidad de motivarlos, de verlos iluminarse cuando sienten que aprenden algo significativo. El aprendizaje se ve influenciado por la calidad de las distintas interacciones que se dan dentro del establecimiento, como por ejemplo profesor-alumno, alumno-alumno, padres-alumno, padres con el niño-escuela; también el tipo de sistema administrativo-institucional. En otras palabras el aprendizaje es consecuencia de la relación social existente dentro del ámbito educativo (Mineduc, 2002).


Es posible educar en la emoción, a grandes rasgos se podría decir que el aprendizaje de las emociones conlleva en primer lugar, desarrollar un vocabulario de las emociones, es decir, que el estudiante comprenda el significado de tristeza, alegría, miedo, rabia, amor, vergüenza, u otras.


En un segundo lugar puede aprender realizando un reconocimiento de las emociones, según impliquen una actitud que evalúe negativa o positivamente algún objeto que se presenta en la vida diaria, tanto en su propia persona como en la de otros. Para ello se plantean situaciones, casos donde deberá identificar, por ejemplo, la emoción que experimenta cada personaje, dando cuenta paralelamente del motivo que origina tal emoción y la manera en que se expresa (Fabres, 2006).


Dentro del segundo dominio del Marco para la Buena Enseñanza, (2003) “Creación de un ambiente propicio para el aprendizaje”, se destaca el carácter de las interacciones que ocurren en el aula, tanto entre docentes y estudiantes, como de estudiantes entre sí. Los aprendizajes son favorecidos cuando ocurren en un clima de confianza, aceptación, equidad y respeto entre las personas y cuando se establecen y mantienen normas constructivas de comportamiento. También contribuye en este sentido la creación de un espacio de aprendizaje organizado y enriquecido, que invite a indagar, a compartir y a aprender.


A modo de síntesis y aportando desde las anteriores teorizaciones, se exponen por una parte, una serie de afirmaciones que van dando forma a nuevas zonas de inteligibilidad producidas por las creencias de las/os docentes respecto de la manifestación de las emociones y sentimientos en la sala de clases y la comprensión y significado que poseen sobre ellas, además se da cuenta de la relación emocional que se produce entre las/os docentes y sus estudiantes, como también de la percepción emocional que tienen de ellos. Asimismo aportan significados sobre la percepción emocional que poseen de su labor docente y algunas claves para desarrollar un ambiente emocional favorable de aula, por último se evidencia la influencia de las emociones en el aprendizaje, como también el uso de ellas para desarrollar una buena conducta de sus estudiantes. Por otra parte se desarrollan una serie de argumentaciones teóricas y reflexivas para dar mayor consistencia a éstos significados.


Las emociones están en todo momento con nosotros, en permanente cambio y motivándonos en forma constante para adaptarnos a distintas situaciones y retos que debemos enfrentar cotidianamente. Por lo común, surgen a partir de acontecimientos o situaciones diversas; se expresan de forma única, sirven a propósitos importantes y motivan una forma predecible de comportamiento. Así lo afirma uno de los docentes entrevistados “Podemos trasmitir mucho, todo va dependiendo de nuestro estado de ánimo”


Las emociones son la clave de nuestra supervivencia. Lo han sido siempre. Si estamos aquí hoy como especie, es porque desde los inicios de nuestra evolución se desarrolló en nuestro cerebro una capacidad de sentir y adaptarnos al entorno. La capacidad emocional es la fuerza que nos impulsa a adaptar y transformar nuestros entornos externos e internos: está en el centro de nuestra capacidad de evolucionar. En síntesis como menciona la profesora, durante una entrevista; “[las emociones] Sé que son claves a la hora de trabajar”


Cuando dejamos de tener conciencia de lo que nos ocurre con las emociones, nos sentimos tomadas por ellas. A este respecto, Cassasus (2005: 15) añade que: “así muchas veces sentimos que las emociones nos ocurren independientemente de nosotros mismos”. Si tomamos conciencia de lo que ocurre, deja de ser cierto, entonces pareciera que no somos responsables de las emociones que nos ocurren, como tampoco nos sentimos responsables de las acciones que realizamos a partir de esas emociones. En este sentido otra docente sostiene: “ellos se dan cuenta en la forma que uno los mira, como les habla, cuando ellos se acercan, si una anda alterada o con problemática se los trasmite, pareciera que no, pero yo creo que sí, si yo me acelero, ellos también”


Lo interesante es notar que la emoción no solo nos predispone a una acción, sino que también nos apunta hacia el mundo que nos rodea y en el cual estamos insertos, y en este caso, por ejemplo, como señala una profesora: “me bajan absolutamente todas las ganas, todo el interés de hacer cosas novedosas, porque realmente los niños no se motivan, no se entusiasman”. Las emociones no sólo son el campo en que nos movemos, además son las guías acerca de lo que está ocurriendo en nuestro mundo.


El profesor/a crea un clima de respeto en su sala de clases, a través de la manera en que se relaciona con sus estudiantes y del tipo de relación que estimula entre ellos. Un buen ambiente de aula se caracteriza porque las/os estudiantes se sienten valorados y seguros. Saben que serán tratados con dignidad, que sus preguntas, opiniones y experiencias serán acogidas con interés y respeto.


Siempre estamos bajo la influencia de las emociones cuando estamos con otras personas. De la misma manera, otras personas, aquellas con quienes nos vinculamos, también están bajo la influencia de sus y nuestras emociones. Así lo manifiesta una docente durante una de las entrevistas: “porque a esta edad los niños son muy directos para decirse las cosas y se hieren fácilmente y se hieren fuerte, entonces lloran por su incapacidad, porque no son capaces de solucionar sus problemas y por esos expresan sus emociones llorando”


El aprendizaje se ve mediado por la calidad de las distintas interacciones que se dan dentro del establecimiento, en otras palabras que el aprendizaje es consecuencia de la relación social existente dentro del ámbito educativo, particularmente de su núcleo familiar, así lo afirma una profesora: “creo que una de las causas principales de cuando veo que hay poco rendimiento en los cursos es la falta de compromiso por parte de las familias frente al proceso educativo de los alumnos, eso es pero absolutamente así. El niño que no rinde es porque en la casa no hay apoyo para nada”.


En el párrafo siguiente se exponen una serie de claves, una síntesis de ellas, que facilitarían un ambiente emocional propicio en la casa de clases y que fueron destacadas por las/os diferentes docentes durante las entrevistas: “la clave es el afecto, el cariño con respeto, la comunicación y harto amor”; “fijando siempre en educar con valores como el respeto y la sinceridad que son fundamentales”; “hay que darles mucho cariño y con cariño los niños se dan mucho”; “destaco lo más mínimos de sus logros sobre todo en aquellos niños que les cuesta; “creo que una de las cosas principales es que ellos aprendan a escuchar y después ejecutar la acción”.


Desde otra perspectiva, el uso de las emociones para mantener una buena conducta por los estudiantes, es al miedo, una de las emociones que más recurren los docentes, por ejemplo como lo manifiesta una profesora: “cuando están portándose demasiado mal, hablo más fuerte, firme y demuestro molestia y enojo ante su actitud, cuando hablo fuerte y firme ellos se sientan y me escuchan, esto lo utilizo cuando ya ninguna de las otras estrategias me funciona, o cuando están demasiado desordenados”


El miedo produce una descarga importante de adrenalina y un aprendizaje de cómo manejarlo, sin embargo, si el niño se siente muy presionado por su reacción ante esa situación, no aprenderá nada y además de permanecer ese miedo en concreto, aparecerá otro a sus propias reacciones: “asustarlos con llamar a los papás, no resulta mucho y que al parecer no le temen a los padres y tampoco a autoridades del colegio”.


En el contexto escolar desde donde provienen los profesores, al igual que en otros establecimientos educacionales, se producen constantemente interacciones entre estudiantes y profesores. Las habilidades necesarias para estas interacciones no forman parte del comportamiento de las personas de una manera incidental, es necesario organizar un modelo de enseñanza y de aprendizaje para la prevención y el tratamiento de los múltiples problemas en las relaciones, de aprendizaje, de conducta entre otros, que tienen lugar en la escuela y que se originan en la ausencia de habilidades para solucionar los conflictos personales e interpersonales que impiden el aprendizaje de calidad y deterioran la convivencia escolar.


Por otra parte se puede afirmar, que las emociones y el aprendizaje están íntimamente ligadas reconociendo que no hay aprendizaje fuera del espacio emocional, que todo lo que se hace tiene como base una emoción, que el clima emocional del aula es el principal factor que explica las variaciones en el desempeño de los estudiantes, que las emociones sirven para pensar mejor y que el conocimiento de las propias emociones es el mejor predictor para conseguir un buen desempeño en el proceso de enseñanza y de aprendizaje.


A pesar que los educadores reconocen la presencia de emociones en los niños, muchos de ellos utilizan esta información en forma negativa provocándoles emociones como el miedo con el fin de “imponer respeto”. En consecuencia de lo anterior las/os estudiantes al enfrentarse a un ambiente en donde se sienten inseguros, focalizan su esfuerzo más en protegerse que en adquirir aprendizajes. Por tanto las/os profesores ven frustrados sus esfuerzos ante los bajos resultados académicos que obtienen sus estudiantes. Se sienten culpables y avergonzados pensando que son malos educadores, el efecto de esta práctica forma un clima deprimido, dentro del aula, por lo tanto al interior de la escuela.


Para finalizar esta presentación una idea para sintetizar; las emociones son un prolífero y atractivo campo de investigación, en la actualidad son notorios los avances y es patente el mayor interés que se ha estado presentando en las diferentes disciplinas y ciencias sobre esta materia. Este trabajo es parte de este renovado interés. La Pedagogía debe presentar también sus propuestas. El tema en sí invita a un acercamiento y al diálogo.

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